Como fotógrafo de deportes y acción que creció boxeando, el Embajador de Nikon para Europa, Ray Demski, siempre se ha sentido atraído por Bukom: un pequeño barrio de Acra, en Ghana, que ha generado un excepcional número de campeones del mundo en boxeo. A través de su Proyecto especial con Nikon, Ray descubre el misterio que envuelve el ámbito del boxeo en Bukom; y sus planes iniciales para plasmar una historia de acción deportiva, se convirtió en algo mucho más profundo.

RAY DEMSKI: LA HISTORIA TRAS LA IMAGEN

P: ¿Por qué eligió Ghana y, más concretamente, Bukom, para su Proyecto especial?

Pasé la adolescencia viajando por el mundo con mi familia en un velero y, cada vez que echábamos el ancla, mis hermanos y yo buscábamos un club o un maestro de artes marciales local para entrenarnos con él. En muchos aspectos, era nuestra llave maestra para integrarnos en la comunidad; una forma muy natural de conectar con los lugareños.

Crecí boxeando y practicando artes marciales por todo el mundo, por lo que escuché muchas historias sobre el excepcional número de campeones del mundo en boxeo que procedían de Acra, la capital de Ghana. Siempre me pareció que había un gran misterio vinculado a ese lugar.

A lo largo de mi carrera como fotógrafo he capturado imágenes de muchos deportes diferentes, pero nunca había dedicado mi tiempo a centrame realmente en el boxeo. Tenía curiosidad por explorar Bukom para saber qué había de cierto en las historias de mi juventud. Quería comprender la esencia de su cultura, así como conocer a los chicos y a las leyendas del boxeo que entrenan allí, de manera que pudiese descubrir por fin qué tiene ese lugar para que surjan atletas tan brillantes. Por este motivo, cuando me ofrecieron la oportunidad de llevar a cabo un apasionado proyecto que formara parte de mi rol como Embajador de Nikon para Europa, me decidí por este.

P: ¿Qué fue lo que le fascinó de los boxeadores de Bukom?

Se trata de un barrio duro, y el pueblo Ga que vive allí cuenta con una larga tradición de peleas. Pero lo que realmente me fascinó fue el papel que juegan los gimnasios de boxeo a la hora de crear un fuerte sentido de comunidad; verlo me impactó mucho.

Es un espacio muy pequeño, pero con muchísimos gimnasios de boxeo: me dijeron que hay más de 30, y que van en aumento. No profundizamos mucho, porque solo visitamos siete de los más importantes. El boxeo es una parte esencial de la vida cotidiana: todo el mundo tiene su campeón local favorito, mira sus combates y acude a animarles en los entrenamientos; es muy estimulante. En Bukom, en cuanto te proclamas campeón de boxeo, te conviertes en la persona más respetada de la ciudad.

P: ¿Cómo es el ambiente en Bukom y cuál fue su planteamiento para capturarlo con la cámara?

Ghana está situada cerca del ecuador, por lo cual, evidentemente, hace mucho calor y la humedad es muy alta, aunque soportable. Bukom es un núcleo urbano abarrotado de gente que no descansa jamás; siempre hay algo en marcha cerca de cada esquina. Sudar constantemente o encontrarse en sitios sin agua corriente, con aguas residuales al aire libre y con una salada brisa marina (impregnada con los vapores del pescado ahumado) son experiencias que forman parte de la estancia en Bukom.

Quedé gratamente sorprendido por su increíble luz natural. Consulté la previsión meteorológica con anterioridad, así que sabía que tendríamos una bonita mezcla de sol y nubes, pero fue mucho mejor de lo que podía haber imaginado. Los rayos de sol se colaban entre las nubes y la bruma para crear esta increíble luz difusa y envolvente, a la vez que direccional.

Algunos de los gimnasios no tenían tejado y el cielo abierto repleto de nubes añadió un fondo impresionante. No obstante, creo que el factor decisivo para mí fue la gente. Lo que comenzó como un proyecto de fotografía deportiva, pronto se convirtió en algo más amplio: una obra sobre la comunidad y las personas. A diferencia de mis trabajos de acción habituales, en los que suelo estar suspendido completamente solo en lo alto de la pared de un acantilado, cada día conocía a innumerables personas distintas con una historia personal. Durante esas dos semanas, los boxeadores y los entrenadores permitieron con gran generosidad que mi ayudante Jakob y yo mismo formásemos parte de su mundo, lo que fue toda una lección de humildad.

P: ¿En cuántos boxeadores se centró?

El plan inicial era centrarnos en tres o cuatro personas, pero tan pronto como llegamos nos dimos cuenta de que el número sería mucho más alto. Al final, fotografié a más de 40 atletas y entrenadores.

Durante mi estancia, dos de los boxeadores más populares de la zona, Bukom Banku (Braimah Kamoko) y Bastie Samir se estuvieron preparando para celebrar una pelea en el cuadrilátero de Bukom. Me puse en contacto con los dos: Bukom Banku tiene una personalidad que destaca en la comunidad, con su aspecto de estrella del rock, mientras que Bastie Samir es un atleta más centrado. Parte de su régimen de entrenamiento único con el entrenador del equipo nacional, Ofori Asare, incluye prácticas de combate con otros cuatro boxeadores a la vez; todo un bombardeo de puños.

Lo que más me llamó la atención fue que cada atleta tenía su propio grupo de aficionados, que le seguían y le animaban para motivarle durante los entrenamientos. Fue increíble constatar la energía y el apoyo que la gente les daba.

P: ¿Cómo reaccionaron los boxeadores de Bukom ante su presencia y ante las fotos?

Siempre intento ser respetuoso en las situaciones nuevas. Muchas personas de las calles de Bukom no quieren que les hagamos fotos, o nos piden dinero por hacérselas. Me fijé en los lugareños para comprender qué comportamiento era el más respetuoso.

La mayoría de los atletas quiere salir de Ghana y entrar en el panorama internacional, así que si consigo darles visibilidad, será genial. Al principio me puse en contacto con los entrenadores principales de cada gimnasio, para que ellos pudieran explicar a sus atletas qué iba a hacer y cuál era mi objetivo. En el trabajo, también conté con la ayuda del equipo de la web de noticias de boxeo local, “Bukom Boxing News”, cuyo camarógrafo Nii Nortei nos acompañó, además del cronista deportivo Sammy Heywood Okine. Los dos conocen el mundo del boxeo perfectamente. Aunque se trata de una zona peligrosa, nos sentimos seguros en todo momento.

También fue de ayuda que yo mismo haya boxeado; por lo tanto, conozco el deporte, así como su lenguaje y los ritmos relacionados con él. Esto me permitió llegar tan cerca de la acción como era posible sin molestar a los atletas. ¡Y sin llevarme ningún puñetazo en la cara!

P: Sus imágenes tienen una estética particular. ¿Ha aplicado un determinado enfoque creativo para conseguirlo?

No soy el primero que cuenta la historia de los boxeadores de Bukom; sin embargo, quería mostrarlos a mi manera, elevarlos a la categoría de héroes, que es como los ve su comunidad local. Probablemente sea un enfoque más artificial, pero al mismo tiempo, las imágenes resultantes capturan un punto de vista más romántico y emocional de los atletas que creo que es muy realista.

No hay ninguna diferencia entre cómo he fotografiado a estos boxeadores y a los demás atletas profesionales o campeones del mundo que he tenido la suerte de fotografiar a lo largo de mi carrera. En cuanto a la iluminación, a menudo utilicé un flash en una caja de luz que llevaba mi ayudante, por lo que pude moverme con los atletas sin interrumpirles durante el entrenamiento. Así conseguí acercarme a la acción real al mismo tiempo que controlaba la luz. Por eso, el espectador puede sentir los puñetazos y las gotas de sudor que saltan de sus cuerpos con los impactos; esto es la fotografía de acción.

P: ¿Cómo se preparó para un proyecto como este?

Tenía una vaga idea de adónde quería ir en Bukom, pero como tenía poco tiempo para llevar a cabo el proyecto (solo 13 días sobre el terreno), la planificación y la preproducción fueron primordiales.

Estuve investigando entre tres y cuatro meses, y durante ese tiempo me puse en contacto con “Bukom Boxing News”, una empresa de comunicación local imprescindible en el ámbito del boxeo, así como con el cronista deportivo Sammy Heywood Okine. Ambos me ayudaron mucho a adentrarme en la comunidad; además, me indicaron qué gimnasios y qué boxeadores podrían resultar interesantes para fotografiar.

La colaboración con un amañador de Acra fue clave para gestionar los permisos de prensa necesarios para hacer fotografías y los trámites aduaneros que requería la gran cantidad de equipamiento que llevamos para la sesión fotográfica.

Gracias a toda esta preparación, mi equipo y yo pudimos ponernos a trabajar de inmediato y sacar el máximo partido al tiempo que pasamos en Acra.

P: ¿A qué desafíos se ha enfrentado?

Se trataba de una producción muy ajustada, por lo que organizar el limitado período de tiempo del que disponía para fotografiar y entrevistar a todas las personas que tenía previsto costó muchos esfuerzos, particularmente porque, junto con las imágenes estáticas, también estaba filmando una película. Sin embargo, aprendí en seguida que en un lugar como Acra tienes que dejarte llevar por la corriente. Puedes tener un propósito en mente, pero deja que los eventos se desarrollen con naturalidad; de hecho, es muy parecido a navegar. Lo que cuenta de verdad es estar preparado y esperar con la cámara a que se produzcan los momentos mágicos para capturarlos.

Otro desafío, que es bastante frecuente, fue decidir cuándo debíamos hacer fotografías estáticas y cuándo debíamos grabar vídeo. Puesto que las fotos eran la prioridad principal, normalmente las hacía primero, pero había tanta acción concentrada en el sujeto y nos encontrábamos en un lugar con tanto carácter que siempre quería hacer las dos cosas a la vez. Por suerte, con Jakob Schweighofer a mi lado como ayudante y 2.º camarógrafo, pudimos trabajar conjuntamente para lograr ambos fines.

P: ¿Cuál ha sido su momento favorito a la hora de fotografiar para el Proyecto especial de Nikon?

Me he encontrado con muchas personas excelentes y con historias interesantes; siempre es difícil elegir un momento. No obstante, cuando íbamos de camino al aeropuerto el último día, decidimos parar una vez más en la fundación de boxeo “Charles Quartey Boxing Foundation”, un gimnasio al aire libre que, además de ser un espacio de entrenamiento, sirve de hogar a muchos niños de la zona.

Aunque era uno de los gimnasios más duros que visitamos, también fue uno de los que mejor nos acogió. El entrenador principal, Charles Quartey, es una de las personas más inspiradoras que he conocido en mi vida. De joven fue boxeador, por lo que ha aportado al gimnasio muchas de las experiencias que vivió durante su carrera como peleador, y ahora trabaja fuera de los focos para ayudar a mantener el gimnasio y ofrecer comida y formación a los niños que acoge. Cuando llegamos allí el último día de nuestro viaje, le encontramos de pie en el centro del gimnasio con sus boxeadores, desde chicos jóvenes hasta campeones actuales, que corrían en círculo a su alrededor. Les presionaba con firmeza, pero al mismo tiempo, mostraba una sonrisa enorme en la cara. Pudimos ver y sentir lo orgulloso que estaba por su familia de boxeadores.

Cuando el sol se puso tras el gimnasio al aire libre, capturé este momento mágico: su sonrisa entre la silueta borrosa de los jóvenes talentos del boxeo.

P: ¿Qué factores determinaron la elección de su equipo y cómo este kit le ayudó en su viaje?

Era la primera vez que usaba la cámara D850 en un proyecto como este. Siempre intento conseguir una mayor resolución y una calidad de imagen superior porque mi trabajo tiene una parte comercial y se centra en los detalles. La D850 ofrece el equilibrio perfecto entre resolución, rango dinámico, facilidad de uso, velocidad y movilidad, todo en un solo cuerpo de cámara. Se adaptó perfectamente a mi estilo de captura de imágenes, ofreciéndome una calidad excelente en un entorno de disparo rudo y de ritmo trepidante.

También valoré su facilidad de uso a la hora de cambiar entre el modo de fotografía y de vídeo. Durante esas dos semanas realizamos mucho trabajo de filmación, así que fue súper práctico poder cambiar al modo de vídeo con ajustes totalmente independientes. Como puede imaginar, el ajuste de cámara lenta de 120 fps fue fantástico para capturar algunos de esos contundentes puñetazos.

Como soy prudente y conozco los objetivos, utilicé los de focal fija en gran parte del proyecto. Uno de mis objetivos favoritos, el AF-S NIKKOR 24mm f/1.4G ED, fue genial porque me permitió acercarme y mostrar un gran angular justo desde dentro de la acción, revelando la determinación en los ojos de los atletas mientras capturaba cada detalle.

Uno de mis nuevos objetivos favoritos es el AF-S NIKKOR 105mm f/1.4E ED: ofrece una calidad inigualable y, a la hora de capturar algunos otros retratos de primer plano, me ofreció un increíble efecto bokeh. Lo utilicé mucho para filmar las entrevistas. Mi objetivo para llevar es sin duda el AF-S NIKKOR 24-70mm f/2.8G ED. Es brillante, flexible y ofrece un modo de disparo tan rápido, que nunca me decepciona.

P: ¿Qué mensaje espera transmitir con este proyecto?

Fui a Ghana con unos planes establecidos para plasmar una historia de acción deportiva y salí de allí con algo mucho más profundo: la historia de una comunidad de boxeo que ha generado, y continuará generando, a algunos de los mejores atletas que existen. Tan solo espero que este proyecto permita devolver a esta zona y a sus comunidades parte de lo que aportan al boxeo. Me acogieron en su mundo y me permitieron ver su trabajo desde una perspectiva completamente única. Espero que las imágenes resultantes ayuden a dar a estos increíbles atletas la visibilidad que se merecen.

P: ¿Qué consejo daría a los fotógrafos que se estén planteando emprender un proyecto similar?

Me encanta mi trabajo de acción y aventura, pero también es importante dedicar tiempo a explorar un proyecto personal que te lleve de vuelta a tus raíces. El boxeo y las artes marciales estuvieron presentes en gran parte de mi etapa de crecimiento, pero por algún motivo los dejé en segundo plano durante mucho tiempo. El hecho de fotografiar a una comunidad definida por su pasión por el boxeo fue muy especial. Supuso un reto para mí en aspectos que nunca me habría planteado y, en muchos casos, me recordó por qué me encanta ser fotógrafo.

A todas las personas que se estén planteando emprender un proyecto similar, les diría que recuerden que el trabajo personal es tan importante como el comercial, si no más. Tienes que dedicar tiempo a hacer cosas que surjan de ti y retornarlas con imágenes que de verdad hablen de ti, las cuales, con suerte, se convertirán en piezas valiosas de tu cartera artística.

P: ¿Qué significa para usted poder ser Embajador de Nikon para Europa y trabajar en un proyecto como este?

Estoy muy agradecido a Nikon; tener la oportunidad de llevar a cabo un proyecto personal con un soporte técnico como este es increíble. Creo que apoyar a los fotógrafos de esta manera dice mucho de los valores de Nikon. Soy una persona que exige calidad y durabilidad, por lo que los objetivos y los cuerpos de las cámaras de Nikon han definido mi carrera. Sin ellos, no hubiera podido llevar a cabo este proyecto.