Kirill Umrikhin

Deportes y aventura

Aunque parezca un tópico, en viajes fotográficos como este hay que esperar lo inesperado. Iba a hacer fotos de deportes extremos, paisajes con texturas increíbles, retratos de los habitantes del pueblo y vida salvaje muy especial, así que tenía que saber qué equipos iba a necesitar en cada caso para estar preparado y capturar esos momentos mágicos tan fugaces.

Acerca del Proyecto especial

Kirill Umrikhin viaja a las remotas islas del Comandante para descubrir un mundo de paisajes volcánicos, vida salvaje única y un océano sin límites.




P: ¿Por qué eligió las islas del Comandante para llevar a cabo su Proyecto especial?

Nací con un espíritu aventurero y cuando surgió la oportunidad de hacer realidad un sueño, supe inmediatamente que quería visitar un sitio aislado, que casi nadie conoce o ha visitado. Usé un método muy sencillo: abrí Google Maps y busqué sitios que ni sabía que existían. Vi unas islas sin vegetación y casi despobladas en el Mar de Bering, a unos 160 km al este de la Península de Kamchatka, en la parte más oriental de Rusia, un mundo perdido que esperaba que yo lo descubriera.

El lugar tenía tres cosas que me interesaron. En primer lugar, su historia. Las descubrió el comandante Vitus Bering, cuyo barco naufragó en la isla desierta de Bering en 1741. En 1825, la compañía ruso-americana llevó al pueblo aleuta a las islas para iniciar el comercio de focas. En la actualidad, dos tercios de la población es rusa y un tercio aleuta, y solo hay dos personas que hablan el dialecto aleutiano de la isla de Copper. En segundo lugar, está la vida salvaje. Las islas son un paraíso para la vida natural, que consta de muchas especies de animales poco frecuentes. Hay 350 000 focas, un 20 % de la población mundial. Por último, me interesó la posibilidad de practicar deportes de aventura. Nadie había practicado surf ni kitesurf, o sea que ante mí tenía la oportunidad de fotografiar algo que nadie había capturado hasta entonces.

P: ¿Es mucha la planificación que requiere un viaje como este?

Encontrar un lugar remoto e inexplorado está muy bien, pero la información disponible es escasa y la planificación complicada. Me puse en contacto con agentes de viajes locales y con la Reserva Natural de Komandorsky para obtener información. Todas las personas con las que hablé me dijeron que iba a tener muchas dificultades. En lugar de desanimarme, ¡esto me hizo tener todavía más ganas de ir! Hay muy pocas imágenes de las islas del Comandante y no sabíamos cómo era el paisaje ni si sería fácil llegar a esas aguas con el buque que habíamos previsto. Se podría decir que fuimos un poco a ciegas, pero aún así empezamos la expedición para conocer a los habitantes de las islas, su vida salvaje y sus paisajes.

Por supuesto, necesitaba un barco, así que me puse en contacto con un capitán radicado en Kamatcha que ya había visitado las islas cuatro veces. En uno de esos viajes, las inclemencias del tiempo soltaron el ancla y destruyeron su buque, pero quería volver y seguir explorando. La tripulación constaba de siete miembros, todos muy nerviosos y expectantes.

P: ¿Qué desafíos tuvo que afrontar durante el viaje?

En las islas del Comandante solo hay 10 días de sol al año y las tormentas son frecuentes. El tiempo puede cambiar de un momento para otro, hay un cielo azul precioso y, antes de que te des cuenta, está lloviendo torrencialmente. No sabíamos qué nos íbamos a encontrar al llegar. Sin embargo, tuvimos mucha suerte y la gente nos decía que era el mejor verano que habían conocido.

El tiempo estaba de nuestra parte, pero tuvimos que hacer frente a otros problemas, a lo menor menos esperados; las condiciones de vida eran complicadas, en el barco hacía mucho frío y casi todos nos mareamos durante el viaje. Otro reto fue acercarse a la fascinante vida salvaje de la isla. Disparar desde un barco no es fácil, porque tienes que tener cuidado de no estropear los equipos a la vez que tratar de que la cámara se mueva lo menos posible. Además, estás a merced de los animales, porque no puedes esperar que una foca te mire o un pájaro vuele cerca de ti. Necesité mucho tiempo, paciencia y un equipo sólido, pero estoy encantado con las fotos que hice.

P: ¿Cuál fue su momento favorito del viaje?

Sin duda, cuando dimos con el grupo de ballenas, unas 20 nadando juntas justo debajo, ¡creía que lo estaba soñando! Las seguí un rato con la Nikon D850, con las esperanza de capturarlas saltando fuera del agua, pero al final no lo hicieron; a diferencia de las personas, no puedes pedirle a una ballena que salte cuando tú quieres y tienes que trabajar con lo que tienes.

Otro momento fantástico fue hice fotos de las focas con la Nikon D850 en una carcasa sumergible. Me metí en el agua, había cientos a mi alrededor y tuve miedo, pero fue una experiencia increíble.

P: ¿Qué aprendió con este proyecto?

Aunque parezca un tópico, en viajes fotográficos como este hay que esperar lo inesperado. El tiempo que teníamos en las islas era limitado y el lugar te puede poner las cosas difíciles. Por ejemplo, uno de los viajes en el barco duró tres días cuando habíamos previsto uno, pero fue en ese viaje cuando vimos las ballenas, así que mereció la pena. Había pensado centrarme en los deportes extremos y el surf, pero el viaje fue mucho más, se convirtió en una mirada a un mundo perdido a través del objetivo, un mundo que es el hogar de algunas personas y algunos animales increíbles. Hacer las fotos de esas personas y la vida salvaje me abrió los ojos y me hizo ver un lado de la fotografía que, en realidad, no conocía. Quiero volver y hacer más fotos de las ballenas y las orcas que viven en la región.

P: ¿Qué equipo utilizaste durante el viaje?

Con las cámaras Nikon D5Nikon D850 y el nuevo sistema sin espejo Z 7, tuve en todo momento la cámara más indicada. Como era de esperar, la D5 resultó perfecta para los disparos de kitesurf; en mi opinión, esta cámara es inquebrantable. Con sus 153 puntos de enfoque y 99 sensores en cruz puede hacer frente a cualquier velocidad de disparo.

La Nikon D850, con sus 45,4 megapíxeles de calidad de imagen, fue la cámara que use para las imágenes de la vida salvaje. De hecho, usé un protector sumergible para poder capturar las sensaciones y los detalles de los animales, tanto fuera como dentro del agua. Esta cámara puede hacerlo prácticamente todo.

Este viaje me ofreció la primera oportunidad de poner a prueba el nuevo sistema Z 7 y, como su ergonomía es muy parecida a la de las DSLR, su uso fue realmente intuitivo. Pesa poco, es silencioso y tiene una calidad de imagen impresionante, ya sea para captar pequeños detalles o imágenes más generales. Tiene la misma sensibilidad ISO que la Nikon D850, algo que no creía que fuera posible. 

En cuanto a objetivos, lleve distintos tipos: ojo de pez (AF Fisheye-Nikkor 16mm f/2.8D y AF-S FISHEYE NIKKOR 8-15mm f/3.5-4.5E ED), zoom (AF-S NIKKOR 24-70mm f/2.8G ED y AF-S NIKKOR 70-200mm f/2.8E FL ED VR) y fijo (AF-S NIKKOR 35mm f/1.4G), además del nuevo NIKKOR Z 24-70mm f/4 S, que es espectacular. Pero el objetivo que uso siempre es el AF-S NIKKOR 400mm f/2.8E FL ED VR, que nunca me falla.

P: ¿Qué consejo daría a otros fotógrafos que se estén planteando emprender un proyecto similar?

Es esencial planificarlo todo bien y tener el equipo adecuado. Nos preparamos lo mejor que pudimos y nos aseguramos de que las cámaras y los objetivos que llevamos se podrían usar en todas las condiciones atmosféricas. También es importante poder adaptase a las circunstancias, porque los planes que hagas pueden no funcionar en una región en gran medida desconocida, y cómo salga el viaje dependerá en gran medida de la naturaleza y la vida salvaje.

P: ¿Qué ha significado para usted hacer un proyecto como este con Nikon?

Este viaje fue todo un lujo y agradezco enormemente haber tenido la oportunidad de hacerlo con una marca que me ha acompañado a lo largo de toda mi carrera. Tuve que dar lo mejor de mí, no solo como fotógrafo, sino también como viajero, gestor de proyectos e incluso como deportista. Tengo que reconocer la labor de mi equipo, que hizo que la experiencia fuera mejor de lo que hubiera imaginado; si su esfuerzo, determinación y ayuda no podría haberlo hecho.



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