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Consejo de experto: Mi objetivo NIKKOR de referencia

Mi objetivo NIKKOR de referencia
Por qué elijo el AF-S NIKKOR 28-300mm f/3.5-5.6G ED VR

Artículo especial e imágenes cedidos por Vincent Versace.

 

"Tenemos el arte para no morir a causa de la verdad".

Friedrich Nietzsche

© Vincent Versace

D750, AF-S NIKKOR 28-300mm f/3.5-5.6G ED VR, 1 segundo, f/11, ISO 500, prioridad al diafragma, medición matricial. Objetivo de 48 mm

© Vincent Versace

D750, AF-S NIKKOR 28-300mm f/3.5-5.6G ED VR, 1/10 de segundo, f/4.8, ISO 200, prioridad al diafragma, medición matricial. Objetivo de 62 mm

© Vincent Versace

D750, AF-S NIKKOR 28-300mm f/3.5-5.6G ED VR, ¼ de segundo, f/32, ISO 100, prioridad al diafragma, medición ponderada central. Objetivo de 78 mm

Viaje ligero de equipaje

Todo artista tiene su instrumento. Es el instrumento con el que canaliza su creatividad. En el caso de un músico, es un instrumento físico, pero es un instrumento metafórico en el caso de un pintor que usa el pincel y el lienzo. Y los bailarines transmiten su creatividad a través de su cuerpo.

El instrumento de un fotógrafo es la cámara con un objetivo. El objetivo es el pincel, el sensor de la cámara es el lienzo, el archivo es la partitura y la imagen final es la sinfonía.

Si tuviera que elegir el elemento que más ha definido mi estilo fotográfico, diría que son los objetivos que uso. Tengo tantos objetivos que podría poner una tienda. La pregunta que me hacen más a menudo no es por qué tomé una foto de una manera determinada, sino qué cámara, objetivo y paso f utilicé. Y respondo que mi cámara de referencia es una Nikon D750 (que vino después de la Nikon D610, que siguió a la D600, después de la D3X) y mi objetivo de referencia es el AF-S NIKKOR 28-300mm f/3.5-5.6G ED VR.

Esa es mi respuesta, que a lo mejor no sirve de mucha ayuda. Una pregunta más precisa sería por qué he terminado por usar un objetivo más que ningún otro. Cada objetivo tiene cualidades que lo hacen único. Yo elijo el 28-300 mm porque dobla la luz como ningún otro objetivo. y es la mejor opción para mí según lo que necesito para una imagen en un momento determinado. Cada decisión sobre una imagen, hasta tener la copia final en tus manos, se toma en el momento en el que la imagen te cautiva y al apretar el obturador.

Cuando salgo del estudio me llevo cuatro cuerpos de cámara y nueve objetivos. Casi siempre elijo el 28-300 mm por una razón: es el objetivo que me lo da todo. Puedo pasar de gran angular, 28 mm es más o menos el ángulo de visión del ojo humano, a 300 mm, la distancia ampliada, que normalmente es suficiente para primeros planos muy cercanos, sin ser demasiado cerca. Es la distancia a la que puedes "sentir" que alguien te está mirando.

He cambiado a una cámara superior cuatro veces, pero un objetivo ha sido siempre mi objetivo principal. Y la razón para esto fue una sucesión de acontecimientos afortunados. Primero, fue la aparición de un sensor de 24 MP en un cuerpo de cámara de 35 mm, la Nikon D3X. 24 MP es el número mágico: brinda resolución suficiente para obtener fotos de 112 x 92 cm de una calidad extraordinaria. Después apareció un sensor de 24 MP que genera archivos de imagen prácticamente si ruido a altas velocidades ISO. Empezando con la Nikon D600, pasando por la Nikon D610 y ahora con la D750, tengo una confianza total al disparar con la función ISO automática activada. Tengo algunas imágenes magníficas, con nivel de ruido muy bajo, que capturé con una sensibilidad ISO muy alta. Esta alta calidad de imagen es consecuencia de las constantes mejoras que la empresa ha hecho en el sensor, además del procesador de imágenes EXPEED 4 y la increíble calidad del cristal de los objetivos NIKKOR.

© Vincent Versace

D750, AF-S NIKKOR 28-300mm f/3.5-5.6G ED VR, 1/30 de segundo, f/5.6, ISO 400, prioridad al diafragma, medición matricial. Objetivo de 300 mm

Como ya he dicho, me gusta mucho la metáfora de que el objetivo es el pincel y el sensor de la cámara es el lienzo. Por eso llevo tantos objetivos distintos cuando viajo, aunque, a pesar de todo, casi siempre opto por el 28-300 mm. Y si necesito una solución con un solo objetivo, elijo el 28-300 mm, porque es perfecto cuando no sé si voy a necesitar un gran angular o un teleobjetivo, algo que me ocurre muy a menudo.

La razón de mi elección es algo muy importante que se llama efecto bokeh, que la forma en la que un objetivo maneja lo que hay en el enfoque, desde enfocado a difuminado. Para mí, es el aspecto más importante a la hora de seleccionar un objetivo. Todos los objetivos enfocan, para eso están, pero lo que realmente importa es cómo maneja cada objetivo las imágenes, de enfocadas a borrosas. En una fotografía, importan más los objetos que no están enfocados que lo que sí lo están. Es simplemente la física de los objetivos. Para mí, lo mejor del 28-300 mm es que, además de ser sumamente definido en el punto focal, tiene un efecto bokeh magnífico. Y si a eso unimos la mayor sensibilidad con poca luz de los sensores de las cámaras D4S, D750 y D610, las imágenes que obtenemos son sobresalientes. Los sensores de estas cámaras me dan la oportunidad de capturar la luz más bonita, una luz muy baja con una apertura y velocidad del obturador que pueden plasmar un instante. Y eso significa que ya no dependo de un objetivo rápido (f/1.4, f/2.0 o f/2.8) en condiciones de poca luz. Decido utilizar estos tipos de objetivo por el efecto bokeh, pero no tengo que utilizarlos si hay muy poca luz o prácticamente ninguna.

En mis últimos tres viajes a Birmania y a Cuba, en los dos más recientes a la India y en casi todas las demás ocasiones en los últimos tiempos, el 28-300 mm ha sido mi objetivo principal. En los últimos cinco años, he tomado más imágenes con el 28-300 mm que con ningún otro de los objetivos que tengo.

Creo que soy un buen fotógrafo cuando el momento me inspira, algo que sucede delante del objetivo. La imagen definitiva solo es de calidad si también lo son el objetivo y la cámara que uso para capturar esos momentos. Las imágenes que creo con la carta de presentación de mi trabajo. En estos últimos cinco años, he optado por manejar la luz con el 28-300 mm. Los cuerpos de las cámaras llegan y se van, pero el objetivo es para siempre.

Artículo especial e imágenes cedidos por Vincent Versace.